miércoles, 25 de febrero de 2009

Rescribiendo destinos...



Miradas que roban el corazón, sin duda son las de los galgos. Todos tienen ese algo especial que hace que te los quieras llevar a casa y darles el calor que nunca han recibido, un calor que ni siquiera sabían que existía, ni siquiera se atrevieron a imaginar...
O quizás si, tirado, Bono en una cuneta, solo Diós, si existe, sabrá cuanto días estuvo allí, con el fémur roto, sin poderse mover, sin comer ni beber, sin vivir.
Me pregunto cuantos coches debieron pasar a su lado sin inmutarse, y también me pregunto si cada vez que oía alejarse otro motor, soñaba con que alguien se apiadara de el y le ayudara, y si anheló ese calor que no conocía, pero que por fuerza tenia que imaginar que existía, y debió agarrase a ese hilo de esperanza, mientras las inclemencias del tiempo y de una vida mísera hacían mella en su cuerpo.
¿Y Dina?, cuando veo la profunda y sincera mirada de bondad de una galga, que hasta hace poco aguardaba su turno, en el corredor de la muerte de una fría, lúgubre y sombría perrera, detrás de unas rejas, me pregunto también lo que debió sentir, cuando nadie te quiere, cuando eres una galga acabada ante los ojos de un desalmado, que te deja preñada, tirada como una herramienta gastada.
Y cuando se ha vivido todo ello, cuando nadie te ha enseñado a querer, ni a ser querido, me pregunto como se puede querer luchar por vivir, y como se podría tener una mirada limpia , sin rastro de rabia ni rencor, y como se podría tener ganas de correr, ganas de vivir, ganas de querer...
Porque nadie les había enseñado antes, el calor y la ternura que puede ofrecer un ser humano, es un misterio, descubrir toda la bondad, que llevan en su interior, y como logran transmitirte, con solo mirarte, que saben que no vas a dañarles, que tu no eres como ellos.
Bono y Dina, Dina y Bono...inseparables, con un no muy lejano, pasado sin futuro, ella en Jerez de la Frontera y el en Los Barrios, y cuando la vida, les había mostrado solo su cara mas amarga, ...Aparecen dos ángeles de la guarda, y les miran y ven aquel “ algo “, que hace que los quieran llevar a casa y les ofrecen una caricia, una mano que les sacará de ese infierno para llevarles al cielo.
Pero antes de ese cielo, les espera otro. No es seguramente el que cielo que esperaban, es un cielo terrenal, donde se puede comer y, beber cada día , dormir calentito y sentirse protegido y querido.
Es la casa de Esther, están a salvo y lo saben...
Muchos son, los galguitos que se han topado con ella de algún modo, y estoy segura, que todos y cada uno de ellos la recuerdan, y lo harán siempre, tal y como ella les recuerda a todos.
A todos y cada uno de ellos, con su historia y su nombre, haya pasado no importa cuanto tiempo, les recuerda a todos. Todos le han dejado una huella eterna e imborrable.
Los dos tenían las horas contadas, hasta que el destino cambio su suerte, los dos aprendieron en casa de Esther cuan precioso es, ser querido, y aprendieron a vivir por fin, y cuando parecía que el destino iba a separarles, otros dos ángeles aparecen, Cristian y Laura, que venían a llevarse a Dina para quererla, y adoptarla en el seno de su hogar, pero no esperaban quizás , que Bono fuera a robarles el corazón, cuando le miraron y cogieron su carita blanca inmaculada entre sus manos, y esos ojos almendrados se encargaron de el resto...
Hoy, los que una vez fueron, solo dos galgos mas , para después ser Bono y Dina , son hoy Curro y Lola, como dos almas gemelas que tenían que encontrarse, y tienen su hogar y su familia, con la que muchas veces tuvieron que soñar.
Hoy, grácias al empeño y la solidaridad, de todas las personas para las que Lola y Curro, si tenian todavia, mucho que ofrecer, son dos galgos felices. Personas que rescriben el destino de unos seres preciosos y nobles.


1 comentario:

Rosa Maria dijo...

Que historia y que final feliz para estos dos galguitos !!!! Enhorabuena para sus papis y gracias a todos vosotros que les dais la oportunidad de ser finalmente felices !