sábado, 21 de noviembre de 2009

Ni perdono, ni olvido.


Ya ha empezado. El pistoletazo de salida ha sonado, aunque el temido sonido de los disparos, ya retumbaba en nuestros oídos, incluso antes de que empezara la temporada de caza.
Aunque esta lacra no nos da tregua, y no entiende de calendarios, en esta época se acrecienta mas si cabe, y se multiplican las peticiones de ayuda, con sus fotografiás, donde galgos esqueléticos, o mal heridos, miran a la cámara con ojos de espanto, quizás sin ser conscientes todavía que la persona que dispara y les mira a través de ese objetivo, solo tiene la intención de ayudarles, que esa persona esta al otro lado.
Al lado, donde los disparos, no hacen apenas ruido, no hieren, ni asustan, ni matan.
No son disparos grises, ni huelen a pólvora, solo captan la luz, una luz casi inexistente, en sus miradas apagadas.
Tan solo, unas pocas semanas, desde que empezó y lo que verdaderamente se ha disparado, son los galgos en apuros, que sufren a un lado y a otro de esta España nuestra, donde le llaman tradición a todo, incluso, al vergonzante acto de colgar a un galgo cuando ya no les sirve, o simplemente se hiere.
Tremenda combinación es, la del traje de camuflaje, escopeta al hombro y unas cuantas copas de mas, que acompañadas por un atracón de callos matutinos, y como postre un carajillo, son el escenario ideal, para aquellos que gustan de salir al campo a disparar a todo lo que se mueve, y que, cuerda al bolsillo, por si acaso, ni se inmutan ,si en el transcurso de tan ajetreada jornada, tienen que volver a la finca con un par de galgos menos, que con toda probabilidad seguirán con vida, pero agonizantes, en una horrenda rama de cualquier árbol, colgando, hasta que mueran o hasta que esa cuerda se rompa, con suerte.
Bien mirado, vergüenza me da, llamar suerte a caer desplomado de un árbol , con, a menudo, una cuerda incrustada en el cuello, sin saber a donde ir, herido, desorientado, y peor aun, siendo un galgo, y vagar por zonas galgueras, donde a un galgo ni siquiera se le mira, si no es para pegarle un tiro o una pedrada..
El galgo...Una raza, hasta hace poco desconocida, como animal de compañía, hasta tal punto, que era excepcional cruzarse por la calle, con uno de ellos, y cuando lo hacías, no podías hacer otra cosa, que abrir la boca, y quedarte embelesado admirando tanta elegancia, para pensar inmediatamente... Jo, un galgo....uuuaaaaauuu, ¿ de donde lo habrá sacado ?.
Cuando pensaba así, no era consciente, de que la realidad de este país, era otra.
Una realidad, en la que salen galgos abandonados, heridos y famélicos, de hasta debajo de las piedras.
Y ahora, en plena temporada de caza, nuestros peores presagios se hacen realidad, en forma de llamadas y mails pidiendo ayuda, para este galgo, para este otro, para esta mamá con sus cachorros, para este podenquito tirado a la basura...
Solo, la firme convicción de querer cambiar las cosas, puede ayudarles, y cada persona y la ayuda que esta pueda prestar , sea cual sea, es importante.
Y ahora, que estás leyendo este blog, siento decirte que nuestra realidad diaria, y la de miles de galgos cada año, ya no solo es la nuestra, ahora también es la tuya, porque ahora, en este preciso instante algo ha cambiado.
Porque ahora sabes lo que está ocurriendo y no podrás olvidarlo.
Antes de ti, cada uno de nosotros, miró hacia su interior, preguntándose si podría olvidar lo que lo que había visto, pero la respuesta fue un no rotundo.
No puedo olvidar esta masacre, sabiendo que esto sucede todos los días.
No puedo olvidar vuestros ojos clavados en ese objetivo, suplicando ayuda.
Y sobretodo, no puedo olvidar a tantos , a los que no llegamos a tiempo y a los que no podremos devolveros el brillo a vuestras miradas, y que se apagaron para siempre, pero sabed allá donde esteis, que nos dais fuerzas para continuar, por todos los demás, no nos rendiremos jamás.

Y tu que crees, ¿ podrás olvidar ?

Ayúdales.