lunes, 25 de abril de 2011

El galgo, la soledad, los pisos…




Es muy común que los galgos recién adoptados que viven sin otros perros, desarrollen conductas que resultan molestas e indeseables para su nueva familia.
Esta situación se ve provocada por varias razones que debemos tener en cuenta.
Estos perros nunca han tenido una familia, por tanto, su manada perruna, con la que han convivido, es todo lo que conocen, este ambiente les da seguridad y tranquilidad; la relación con los humanos es distante y de total sumisión. Al ser separados de su manada, deambulan por las carreteras, a veces solos, a veces de dos en dos, y siempre huyendo, andando sin rumbo.

Los perros son nómades y el andar de un lado a otro les ayuda a mantenerse vivos y estables. Cuando son rescatados, deben acostumbrarse a una vida que nunca tuvieron, esto les genera mucha ansiedad por inseguridad, miedo e inestabilidad.
Las personas que somos casas de acogida, sabemos que todos los galgos pasan por diferentes etapas, algunos no quieren salir de un rincón ni para comer o hacer sus necesidades, otros se desesperan al quedarse solos en un sitio que no conocen. Lloran, arañan las puertas, se hacen pis y caca, intentan salir por donde sea. Algunos pasan de una actitud a otra.
Estos comportamientos van cambiando con el tiempo, y la educación.
Es muy importante que cuando un galgo llega a un piso donde no hay otro animal, no se convierta en un desvalido, en un perro incapacitado, desde el primer momento debe saber que su sitio está en la casa, y es importante que se lo deje solo unos pocos minutos, al principio, pero desde el primer momento.

Salir y entrar sin hacer gestos ni saludos, como si de algo totalmente natural se tratase. La persona sale, y a los 10 minutos, vuelve; a la media hora, vuelve a irse, otros 10 o 15 minutos, y otra vez de vuelta, pero en ningún caso hay que saludar al perro al salir ni al llegar.
Los mimos y los arrumacos deben reservarse para los momentos en que el perro se porta bien, cuando está tranquilo en su cama, o cuando hace algo que queríamos que hiciera.
Es importante no hablarle ni mimarle desde el primer momento, porque estas son cosas que el galgo no necesita, lo que necesita es tranquilidad, comida y agua, y dejarle que se relaje, algo que le cuesta mucho a un perro que lleva tiempo durmiendo a medias y huyendo de todo y de todos.
Hay que evitar transmitir la ansiedad que produce el tener un perro en casa para no contagiar el ambiente y hacer sentir al perro que algo no está bien, o que hay un peligro, porque esto es lo que ellos sienten.
Entrar y salir hasta que el perro comprenda que su sitio es quedarse en casa y eso le pueda dar seguridad en vez de intranquilidad.

A esto hay que sumar por lo menos dos horas al día de paseos, repartidos en dos o tres buenos y estimulantes paseos con su correa, por la calle, haciendo sociales con otros perros.
De lo que se trata es de entablar una relación donde el perro sepa que su seguridad está en su camita en casa y si él espera allí a su humano además recibirá comida y paseos.
Parece una nimiedad, pero la tendencia es que la ansiedad desborde a los perros y a las personas, pero esto no debe ser así si desde el primer momento ponemos las cosas en su sitio.
Esto tampoco quiere decir que el galgo no tendrá ansiedad el primer día, sino que cualquiera de estas conductas se corregirá pronto si respetamos las pautas que se indican.
Los perros son animales de manada y siempre están mejor con otros perros, en el caso del galgo esto es importante porque se han criado sólo con perros, la compañía amiga de un humano que les trate con respeto es algo que desconocen.
Muchas son las cosas que no hacen los galgos cuando aún llevan poco tiempo con una familia.

No suben ni bajan escaleras, no pasan por las puertas, no hacen caca y pis atados, no salen bajo la lluvia, no suelen querer dormir en algo blando y las primeras noches las pasan en el suelo, o fuera de la casa si tienen esa posibilidad, si no la tienen, se arrinconan en un sitio, en el suelo, y allí se quedan, comen cuando no les ves, se hacen pequeños cuando te acercas a ellos, tienen la mirada perdida como si quisieran hacer de cuenta que no están, que no los ves.
Para un galgo recién rescatado el encuentro con el humano es algo traumático y difícil de asimilar. Cuando estos perros se van a su familia definitiva, no han completado aún su rehabilitación, y como muchas veces lo hemos dicho, esta debe seguir en su nueva casa. Los adoptantes deben estar preparados para educar a un perro adulto igual que si fuera un cachorro. Esto es, darles su sitio, no mimarlos cuando hacen algo en lo que no estamos de acuerdo, (lo que en un momento es gracioso luego puede ser odios), no permitir que hagan lo que quieran, pero si dejarles en paz, no obligarles a hacer cosas y a la vez no dejarles que hagan cualquier cosa.
Si muerden los muebles, reñirles, decirles que no se debe hacer, lo mismo que se haría con un cachorro, no tolerar llantos, no tenerles pena. Ellos necesitan estabilidad, tranquilidad, paciencia y sobre todo respeto, respeto a su situación de perros.

8 comentarios:

Esther dijo...

Totalmente de acuerdo,por mi experiencia como familia de acogida , ellos necesitan tiempo y tranquilidad que no se les agobie ni se les trate con pena, eso les ayuda mucho, y el tiempo y el amor hace que renazcan.

María Mercedes López Ordiales dijo...

Muy instructivo. Maravillosa esta entrada. GRACIAS

marisol dijo...

Mi perra lleva 8 meses con nosotros. Desde el primer momento ha sido un ejemplo de comportamiento y buena educación. Se deja querer y la queremos. Es una pasada de animal.Odia el coche y la lluvia, y es la dueña de un sofá entero, pero da gusto llegar a casa y saber que siempre está esperándote y siempre con un humor increíble. Quizás la familia de acogida hizo la parte más dura del trabajo y cuando llegó a mí me entregaron un amor de perra. Quizás entendió que los niños, 4,el gato, las tortugas y demás, eran esa manada medio salvaje a la que hacéis referencia, y se acopló de maravilla a las órdenes comunes, a la rutina y a las idas y venidas.

mitxifu dijo...

Gracias.Me biene genial este tipo de informacion

FranDanGo CamposAlFabres dijo...

Pues yo llevo un mes con mi lebrel adoptado y tiene una actitud muy relajada solo se ha hecho algun pipi en casa pero estamos cumpliendo paseos y no se ha repite demasido, sólo me coge alguna zapatilla y no dejes nada comestible encima de la cocina que desaparece por el resto el esta encantado con su cama come pienso, el rei del sofa y la terraza, eso si aun practicamos subir escaleras juntos a escondidas parece que no le cuesta nada! Solo decir que educar es una experiencia brutal y que estamos enamorados! Ub saludo

FranDanGo CamposAlFabres dijo...

Pd: Mil gracias por las publicaciones son muy útiles para aprender y resolver dudas para todos nosotros!

Unknown dijo...

Hola a todos, la semana que viene voy a acoger a una galga de una protectora de mi pueblo, realmente me gustaría en un futuro poder adoptarla. En mi piso tengo otro perro pequeño por lo que supongo que será positivo para ella, pero realmente no se muy bien que rutinas o como comportarme con ella al venir de un refugio, si alguien pudiese darme algún consejo lo agradecería.

Alejandro Cinca Acerete dijo...

Hola tengo una galguita que tiene tres años en casa, tenemos una terraza muy grande y desde el principio se acostumbró a hacer sus necesidades en un trocito de la terraza, no hay problema lo limpiamos y en paz, incluso cuando la sacamos a pasear ella sale realmente solo a pasear no hace nada en la calle
El problema es que cuando nos la llevamos un par de días de excursión no hace ni pipi ni caca, por mucho que la saquemos y nos hace padecer que eso no le ocasione problemas de salud.Gracias por la información .