martes, 8 de junio de 2010

Decir que no...


Es un sonido fácil de pronunciar, sólo tienes que poner la lengua detrás de los dientes y dejar salir el aire mientras tus labios forman un círculo abierto.

Son muchos los mensajes que recibimos pidiendo nuestra ayuda, mensajes que hablan de perros desahuciados, enfermos, en muchos casos que se agarran a la vida con un hilo de voluntad y que suelen terminar con un "sé que estais desbordados, pero sois mi única esperanza"
Ves la foto del animal y sientes un crujido en el alma, repasas las cuentas, las facturas y las casas de acogida llenas y sientes un pellizco en el estómago y entonces, lo intentas, ensayas la postura, colocas la lengua en la posición adecuada, dejas salir el aire, pero nada, esa palabra se resiste.

Tu cerebro se pone en marcha, intentas buscar alternativas, sacar de donde no hay, para no tener que pronunciar ese sonido, porque el pellizco en el estómago es cada vez más fuerte y el dolor en el alma te hace dificil respirar.

Dicen que querer es poder y nosotros queremos, queremos no vernos en la tesitura de tener que pronunciar esa maldita palabra cuando nos llega un aviso, pero solos no podemos, te necesitamos, si tu quieres nosotros si podemos, si tu quieres nosotros no tendremos que intentar mirar hacia otro lado con los ojos llenos de lágrimas por la angustia y la impotencia.

Si tu quieres podemos decir que sí, ese sonido nos encanta, ese sonido nos llena de alegría y de esperanza.

Por eso constantemente pedimos tu ayuda ya sea en forma de donativo, acogiendo o adoptando, porque sólo así nosotros podemos seguir ayudando a todos los que se acercan a nosotros con la esperanza de que no sepamos decir que no.

Ayudanos a decir que sí, el sonido más dulce que existe.

Gemma Martín.